sábado, 30 de abril de 2011

La madrevieja de la calle Almonas (I)

Al caer la noche, cuando el trasiego incívico de los coches se toma un respiro, la calle Almonas se convierte en una de las más melancólicas de Córdoba, aunque como cualquier opinión, sobre apreciaciones personales caben todos los gustos. No obstante, ya en los Paseos se señalaba que su primer tramo, entrando por el Realejo, era algo triste, pero que su parte perteneciente al barrio de San Pedro, por el contrario, bullía de gente y actividad. Hoy, por desgracia, el tramo de San Andrés sigue igual que entonces (si no peor) y el de San Pedro no es ni sombra de lo que fue. Y junto a la falta de vida, el silencio inapelable de los tiempos y personas que ya no están, la melancolía se acentúa con esa gran longitud de la calle no acorde con su anchura, lo que trasmite cierta sensación de agobio. Todo ello con una iluminación nocturna dotada de escasos puntos de luz, que pálidamente reflejan las tonalidades algo oscuras, ocres y verdes, de muchas de sus antiguas casas.

Imagen 1. Calle Gutiérrez de los Ríos (Almonas). Fuente: Cordobapedia (http://wikanda.cordobapedia.es/)

… Aspectos subjetivos al margen, lo que nadie puede discutir a esta calle es su personalidad. Tanto que es una de esas a las que la gente reconoce su importancia llamándolas por su nombre de toda la vida, sin reparar en nombres “oficiales” (pobre Gutiérrez de los Ríos) y en este caso sin respetar ni siquiera la fonética del topónimo antiguo, donde quien pronuncie en vez de una “r” la “l” de “Almonas” es visto como un bicho raro o, peor, como un pedante. Pero aparte de la “cabezonería” popular, la importancia que ha tenido la calle puede deducirse del simple hecho de que si no es la más larga, seguramente sea de las primeras en longitud de la Ajerquía, por no decir de todo el Casco Histórico. Y une de norte a sur, como si tal cosa, las dos grandes vías que, en sentido este-oeste, cruzaban (y aún cruzan) la Ajerquía uniéndola con la Villa: el eje Puerta de Plasencia-San Pablo al norte, y al sur el eje Lucano-Puerta Nueva, con el desvío alternativo por Agustín Moreno y Puerta de Baeza. Vías y trazados que, al menos en el primer eje, se remontan incluso a época romana, si no antes.

De todo aquello de lo que se podía contar algo de la calle Almonas, desde las fábricas de jabón que le dieron nombre original, pasando por los duendes, las epidemias, las servidumbres de paso (y de lo que uno puede ilustrarse infinitamente mejor que aquí en los blogs de Puerta de Osario y Notas Cordobesas) voy a tratar aquí de un tema que está siendo habitual en este blog (lo reconozco, algo cansino): los arroyos y alcantarillados antiguos. Y para referirme a los mismos alegraré al amigo La Colina empleando un término que le encanta: “madrevieja”.

Con “madrevieja” (a veces sólo “madre”) se refieren las fuentes históricas de Córdoba a los caños o cauces por los que discurría el agua de lluvia y, que eran aprovechados, de paso, para soltar en ellos las inmundicias de las casas. En algunos casos iban bajo tierra, con lo cual es equivalente en todos los aspectos a los alcantarillados actuales. En otros iban al aire libre y eran meras zanjas hechas expresamente para dirigir las aguas en una cierta dirección. Para facilitar las cosas, siempre y en todos sitios (incluido el foro romano) se aprovechaban los propios arroyos o pequeños cauces estacionales que se iban quedando dentro de la ciudad conforme ésta se expandía. Quizás, no estoy seguro, de ahí venga lo de añadir al término “madre” (=cauce) lo de “vieja”, de que era un “viejo” cauce “natural” abandonado como tal, y que pasaba a ser algo más “urbano” o prosaico como un caño o colector.

Para la Ajerquía, los elementos más citados documentalmente de su red de saneamiento histórica son, por un lado, el arroyo de San Andrés o San Lorenzo (en ocasiones también el Arroyo de la Fuenseca, afluente de éste), y por otro la gran madrevieja que bajando por la calle Almonas iba a desaguar en el Guadalquivir por el Caño de Venceguerra. En ambos coexistían de forma anárquica tramos al aire libre con cubiertos, y los legajos de la época hablan de continuas reparaciones y limpiezas en los mismos. Pero a pesar de estas referencias documentales, creo que la Ajerquía aún necesita de un estudio de nivel similar al que Francisco Azorín hizo magistralmente del alcantarillado de origen árabe (con raíz romana) de la Villa.

Llegando a este punto, es donde comienza las divagaciones de esta entrada del blog, que parten del análisis del Plano de Dionisio Casañal de 1884. En él puede confirmarse lo que es obvio para cualquiera que pasee por la calle Almonas: que la calle sigue, más o menos, las curvas de nivel propias del cauce de un antiguo arroyo. Y es más, que prolongándolo hacia el norte por las calles Huerto de San Andrés y Barberos (hoy Hermanos López Diéguez) este hipotético arroyo enlazaría en la calle de los Álamos (hoy Enrique Redel) con el bien conocido arroyo de San Lorenzo o San Andrés, confluyendo ya aguas arriba como uno solo. Resumiendo, y siguiendo la corriente en sentido opuesto, que es al final de Enrique Redel donde se separarían ambos arroyos: uno seguiría hacia abajo, más o menos recto buscando la calle Almonas y otro se desviaría bruscamente hacia el este buscando el barrio de San Lorenzo, que finalmente dio nombre al arroyo que todos conocemos (Imagen 2).

Imagen 2. Arroyo de San Lorenzo y supuesto arroyo de la calle Almonas según las curvas de nivel.

Imagen 3. Detalle de la zona del supuesto desvío (en rojo cauce resultante del arroyo de San Lorenzo)

¿Es posible entonces que un arroyo, único hasta Enrique Redel, a partir de aquí se dividiera en dos? Sinceramente, sería algo raro, y me parece más plausible que uno fuera el cauce “antiguo” y el otro el resultado de un desvío “artificial”. Y aquí la imaginación es libre. ¿Y si el arroyo que conocemos por de “San Andrés” o “San Lorenzo” hubiese sido el resultado de una modificación a la altura de la calle de los Álamos, con un desvío hacia el este que apartó a un arroyo que entraba en la ciudad por el Colodro de su curso original que seguía Ajerquía abajo por la calle Almonas hasta el Caño de Venceguerra? Ciertamente el giro que en Enrique Redel realiza el arroyo de San Lorenzo para enfilar la calle llamada "Arroyo de San Andrés" es de casi 90º, y recuerda bastante a lo que en el XIX se hizo con el arroyo del Moro cuando se desvió (en este caso hacia el oeste) poco antes de llegar a las Margaritas.

Si esto es así, quedaría por situar la fecha de tal desvío. Las fuentes cristianas, por lo menos desde el siglo XIV, citan ya el arroyo de San Lorenzo transitando por su trazado conocido que seguía hasta la calle que hoy lleva su nombre para seguir luego paralelo a la muralla desde la actual Ronda de Andujar hasta su desembocadura en el Molino de Martos. Por lo que de haber habido un desvío este tuvo que ser anterior a esta fecha. En la próxima entrada, que ésta ya está quedando algo larga, presentaré algunas hipótesis y datos al respecto.

12 comentarios:

Molón Suave dijo...

Me ha encantado. Viví en la calle Almonas (Armonas) mi infancia y parte de mi juventud, abajo, junto al Sultana, pegadito a la plaza de la Almagra y no conocía este tema, que me ha parecido sumamente interesante. He vivido luego en otros sitios, pero esa será siempre mi calla.

ben dijo...

Desde luego el supuesto que haces,
tienen bastante base y es desde luego la calle Almonas,lo más parecido al trazado de un arroyo
o al menos el sentido de salida
del agua,en su forma natural hacía
el río,larga e inclinada.
Como he vivido en la plaza Almagra,
sé de pasar mucho por esa calle y
que cuando llueve,parece como si to
da el agua "sale" por esa calle.
Saludos.

Laurentino dijo...

Amigos Molón y ben, muchas gracias a los dos. Mira por donde sois de la zona, lo que es doble alegría, y creo que estaréis conmigo en que es una pena ver cómo cada día cierra un comercio tradicional por allí, y lo peor es que como está organizada ahora la "cosa" comercial para ser "competitiva" (que si aparcamientos,zonas de carga amplias, economía de escala, etc.) es muy difícil que se recupere aquello. En fin, ojalá me equivoque, porque ese entorno de la calle Almonas, la plazuela de la Almagra, el Socorro, la calleja del Toril (ay, Casa Leal y sus tebeos)... me tocan la fibra sensible.

Un saludo, y gracias de nuevo.

Paco Muñoz dijo...

Que interesante como casi todo lo que tocas, e interesantes también los comentarios de dos habitantes de la zona. Son muchos personajes los que han desaparecido de la calle Almonas, la mayoría identificados por los comercios, fíjate lo que dice Rafael "junto a la Sultana", la referencia era el comercio que , desde tiempo inmemorial ha cubierto la calle. Claro que entonces -y ahora- aledaña de la "Plaza Grande", que era el elemento que llevaba la gente a la zona.
Me pregunto y seguro que será por las curvas de nivel, si la calle Isaac Peral era la del Lodo, seguramente se embalsaba en Jesús Nazareno y no pasaba el Realejo, luego el cauce natural es el que tu dibujas por Fernán Pérez de Oliva.
Casa Leal, la confitería California, por los recortes, e incluso las patatas a la brava de Luis del Juramento.
Felicidades Laurentino.

José Manuel Fuerte dijo...

A veces la lógica es el mejor estudio que se puede hacer, y la ley de la gravedad la más incontestable de todas las leyes.

Si sueltas agua en el Realejo, seguro que baja por la calle Almonas y pasa delante de la casa de Venancio, para buscar el río por la del Baño. La naturaleza no sabe de calles (me consta) pero a veces los humanos hacemos calles según nos marca ella, que es lo más lógico.

Laurentino, ya estoy esperando la segunda parte, seguro que interesa tanto como esta primera.

Laurentino dijo...

Paco y José Manuel, pues nada, que muchas gracias, y os veo ya, con bastante intuición, tocando puntos de la segunda parte de la entrada.

Paco con lo de la calle Isaac Peral (exactamente, es la del Lodo), que aunque parece como lo más aceptado que su nombre fuese por el abundante lodo que se formaba al caer el agua de lluvia en dirección Realejo-Buen Suceso hacia el arroyo de San Lorenzo, no habría que descartar (aunque como hipótesis bastante atrevida) que fuese por lo que bien dices, porque en el "toqueteo" de aquella zona le cambiasen la pendiente y al no tener salida natural el agua se alagunase. La cercana plaza del Pozanco (otra con agua estancada) puede ser otra pista en esa línea.

José Manuel, ciertamente en el mapa he puesto la calle Carlos Rubio (Baño) en discontinuo porque por ahí bajaba la madrevieja que iba a Venceguerra, pero también transitaba agua en superficie por la de Juan de Mesa (Poyo), de ahí los poyos para resguardarse de las riadas. Y sobre casa Venancio apuntaré un dato curioso.

Saludos

Paco Muñoz dijo...

Una cosa Laurentino, cuando llegas a las Cinco Calles, te sales de Carlos Rubio con la línea. Entre Carlos Rubio y Candelaria estaba la posada de Vencesguerra, y el caño lo cita me parece Cervantes. Creo recordar que decían era una antigua cloaca romana y que salía al río. En el dibujo de Wyngaerde, delante de San Nicolás de Axerquía, se ve una oquedad en la ribera ¿podría ser la salida de esa cloaca?
Lástima que en los comentarios no se puedan poner fotos.

Laurentino dijo...

Sí,exactamente el caño se cita en Cervantes en el Quijote (segunda parte, capítulo XXII, aventura en la Cueva de Montesinos, donde se nombra como caño de "Vecinguerra"). En la segunda entrada haré unos pocos comentarios sobre dicho caño, pero por desgracia, son más dudas que otra cosa. Y de paso voy a mirar el dibujo de Wyngaerde.

Un abrazo.

Paco Muñoz dijo...

Yo tenía preparada una entrada exclusiva sobre el famoso caño y te paso parte de los datos que seguro tu conoces de sobra. Cuando habla D. Teodomiro sobre San Nicolás de la Axerquía dice:
“Aunque nada hemos leído sobre el particular, nos inclinamos a creer que si efectivamente aquello fue mezquita debió o ser más pequeña o haber variado algo del sitio, salvando el paso del caño de Venceguerra, que indudablemente ha sido una calle estrecha y que aún está descubierta en algunos tramos, siendo probable que así llegara hasta el río, desde cuya orilla entró, según la historia, Vicente Guerra, de quien en su lugar hablaremos.”
Al mencionar a Lineros:
“También se ha llamado calle del Caño de Venceguerra, por una alcantarilla que se ve entre las casas números 80 y 82. Su nombre verdadero es el de Vicente Guerra, de quien se dice que cuando la conquista de Córdoba entró en ella con su gente por este sitio, entonces callejón estrecho que, como ahora, sólo servía para dar paso a las aguas de una gran parte de la población…
Dicho caño es muy curioso, y en los grandes aguaceros tiene un considerable caudal de aguas, pues confluyen a él, además de los caños al descubierto desde la plaza del Salvador en dos direcciones, del barrio de San Miguel, y de otros puntos muy lejanos, las cloacas o alcantarillas que arrancan desde el Mármol de Bañuelos, Puerta Nueva, Potro y calle de Maese Luis, dando lugar a que con la menor dificultad opuesta a la corriente se inunden todas las casas inmediatas. Además ha sido causa de que en muchas avenidas del río entre por él el agua, llegando veces en que han remado barcos por esta calle. Su construcción interior es rara pues en unos puntos está cubierto, sostenido por dobles arcos, y en otros conserva su primitiva forma de calleja.
Casi frente hay un mesón bastante antiguo, aunque reformado hace poco, y el cual toma el nombre del expresado caño.”

sigue:

Paco Muñoz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Paco Muñoz dijo...

La segunda parte (el sistema no permite a los pesados como yo)y además que se equivoca y tiene que borrar:

Nos imaginamos una alcantarilla en toda regla, si se podía pasar por ella y, lógicamente, su desembocadura en el río que, al decir sobre San Nicolás de la Axerquía que, salvando el caño de Vecenguerra, suponemos que seguiría el curso de la calle Consolación hasta la Ribera, o en todo caso pasaría debajo de la Iglesia como puede entenderse.
Al referirse al mesón de casi frente, se supone se referirá a la Posada de Venceguerra hasta hace poco activa, con crimen famoso en ella incluso, el de la Tizná. Luego serían los números citados lo que hoy es un hostal que además está protegido.
Todo muy interesante.

Laurentino dijo...

Paco, no es por nada, pero la entrada sobre el famoso caño tiene tu nombre. Así que no nos la demores más.

En relación de cómo salvaba el caño la iglesia de San Nicolás de la Ajerquía me inclino más por lo segunda opción que planteas, que posiblemente la salvase con un paso subterráneo,por que si el desagüe final iba a ser la Calle Consolación, ¿por qué se tomaba el caño la molestia de pasar entre las casas 80 y 82 de Lineros en vez de coger la calle Consolación directamente desde las Cinco Calles? A no ser que la calle Consolación fuese más reciente que el caño, lo que no he podido comprobar en ningún sitio, pero podría ser, porque por esa zona se habla en las fuentes de una torre o fortaleza de los Argotes que quizá ocupara toda la manzana.

¿Ves lo que comentaba de las dichosas dudas sobre el caño?

Un abrazo.