domingo, 4 de julio de 2010

Acerca de la Fuensantilla (III)


Nota preliminar: Esta entrada, que sobrepasa en extensión lo inicialmente previsto, hubiese sido imposible sin la colaboración de dos lectores habituales del blog que se pusieron en contacto para aportar desinteresadamente sus conocimientos: Alberto EM de gran ayuda con los mapas, y Manuel Estévez, que con sus conocimientos y pesquisas sobre la Fuensantilla me ha aportado gran parte de la información que aquí se expone.


Una pista que despista…

Fue Paco Muñoz, como casi siempre, el primero que disparó con bala. En efecto, justo donde acababa el Hospital Militar, donde están hoy las casas de los militares, hasta los años 60 se encontraba en la parte baja del terraplén existente una alcubilla de la que salía agua de un venero, aprovechada por los humildes vecinos del lugar, y cuyo desagüe era la propia cuneta de la Carretera de Almadén.

Podría parecer que la alcubilla fuese la de la Fuensantilla, pero comprobando su situación no hay duda de que dicho venero debe corresponderse más bien al que López Amo cita de pasada como Mina Esperanza: “Estas aguas pertenecientes a D. José Moñino y Barrera, de esta vecindad nacen a 220 metros de la Fuensanta vieja extramuros de esta población en el talud de la izquierda de la carretera de esta Ciudad a el Almadén. En el año de 1869 después de bastantes meses de trabajos y excavaciones se descubrió una atargea de construcción árabe en la cuesta del citado arrecife". Y para situar definitivamente la Mina y la alcubilla he aquí un antiguo plano minero de 1872 disponible en el Instituto de Cartografía de Andalucía (imagen 1).




Imagen 1. Plano de la Mina Esperanza (1872) En el recuadro azul se resalta la alcubilla. Fuente: Instituto de Cartografía de Andalucía.


De la información de López Amo nuevamente sale por medio una atarjea, pero en cuanto al posible origen de las aguas no hay ninguna información más. Afortunadamente sí queda la memoria de antiguos vecinos y visitantes habituales del barrio de “Villa Amparo”, como el “Candi”, que comentan que el agua de esta alcubilla venía de “más arriba”, lo que coincide con un dato que apunta Manuel Estévez de cuando éste realizó el servicio militar en el ya desaparecido Cuartel de Automovilismo: “que el cuartel prácticamente se asentaba sobre un gran lago, de tal magnitud que su agua, presente a muy escasa profundidad, era aprovechada por RENFE para sus locomotoras de vapor” (un inciso, ¿han tenido en cuenta esto los constructores cuando se han hecho los nuevos pisos allí, o se han hecho los locos desviando al agua para quien le toque?)

Posiblemente en esta zona se encuentre el origen común de las aguas que iban tanto hacia Mina Esperanza como hacia la Fuensantilla, que no serían sino ramificaciones de un mismo manto de agua, al cual quizás se le pueda seguir la pista aún más arriba, recordando que el eje Fuente de la Salud, Barrio del Naranjo, hasta llegar al Castillo del Maimón, es un continuo aflorar de veneros (por cierto, uno de ellos, a la espalda de la antigua Fábrica de Baldomero Moreno, proporcionaba hasta hace poco el agua con la que se fabricaba la mahonesa MUSA).

El Huerto de Cobos…

López Amo indica que el Huerto de Cobos o Cobo, a primeros del XVII, se regaba con el remanente de una fuente intramuros llamada del Cañuelo, a la cual iba un tercio del agua de la Fuensantilla. Este Huerto se corresponde con el área tras las murallas situada entre el Marrubial y las Ollerías, solapándose el topónimo con el más conocido de "Jardín de los Poetas".

Lo curioso es que, aunque ya no está la Fuensantilla, al Huerto le sigue llegando “su” parte del agua, esta vez en forma de corrientes subterráneas. Nada raro si tenemos en cuenta que una calle cercana lleva desde siempre el nombre de “Pozo dos Bocas”. Así, a mediados del XX, cuando la antigua Fuensantilla era ya sólo recuerdo, la Casa Carbonell cogía agua de aquí para emplearla en su fábrica de aceites de las Ollerías. También la RENFE, por lo que se ve muy necesitada, llegó a hacer uso de esta agua para sus locomotoras. Hoy, es el "Jardín de los Poetas" el que puede regarse gracias a un pozo existente desde el que se bombea el agua necesaria. Y del agua sobrante me comentan que sigue su curso y puede oírse si uno agudiza el oído en la cercana calle San Juan de Palomares. Quizás sea ésta la corriente que aguas abajo se manifestaba en forma de caño o arroyo en el solar de la “Nevería” de la calle Mayor. Por último, aún hay otro dato más: cuando se hicieron las casitas adosadas que dan a los citados jardines (inaugurados en 1992) los constructores, en una muestra de honradez, renunciaron a realizar las proyectadas cocheras subterráneas porque les afloraba agua a muy baja profundidad.

El fin de la Fuensantilla…

Va llegando a su fin esta entrada y con ella el tema de la Fuensantilla… El terreno donde se ubicaba es ofrecido en 1897 por el Ayuntamiento a los militares para construir en él un Hospital Militar. Es la época de las insurrecciones de Cuba y Filipinas, a sólo un año del desastre del año siguiente, y los regidores municipales participaban de la vena patriótica del momento.

Hay que esperar a 1902 para que comiencen las obras del Hospital… que no acaban hasta ¡1928! (nada nuevo bajo el sol en Córdoba). Situada dentro del solar a edificar (imagen 2), los militares alegaron al Ayuntamiento que la Fuensantilla “les molestaba”, y fue alevosamente derruida. Así, en 1905, el Ingeniero Agrónomo Luis Cid, contratado por el Ayuntamiento para que elaborase un completo informe de sus veneros (incluso de algunos que iban secos) ya no incluye en el mismo a la Fuensantilla.


Imagen 2. Montaje del plano de 1884 con la Fuensantilla sobre la ortofoto de la zona en la actualidad.

Con posterioridad a su desaparición, un tal Patricio Hidalgo, propietario del nombrado Huerto de Cobos, solicitó al Ayuntamiento (en lo que se trasluce cierta indignación) la apertura de una puerta en la muralla y un punto de agua para que pudiese abrevar su ganado. La puerta se abrió donde hoy se encuentra otra de moderna factura que da acceso a los jardines y a la calle Fernando de Lara. Además, justo al lado de esta puerta fue construida una nueva fuente (imagen 3), cuyos restos son aún claramente visibles en la muralla (imágenes 4 y 5). Para muchos vecinos de la zona, esta nueva fuente heredó el apelativo “de la Fuensantilla”, “título” por el que también competía otra fuente del otro lado de la Ronda del Marrubial, construida algo más tarde a la altura de la calle San Acisclo, concretamente a la vuelta del bar “El Pelotazo” y enfrente de la alcubilla de la Mina Esperanza.

Pero ambas fuentes, abastecidas por el agua más prosaica del servicio municipal, eran ya sólo simples epígonos de una histórica alcubilla y su pilar, quizás de ilustre pasado romano, con la tradición de unos mártires, donde confluían innumerables corrientes de agua de origen desconocido y, sobre todo, que formaban parte de la memoria del pueblo cordobés, que nuestro Ayuntamiento ha tenido la feliz iniciativa de reconocer rotulando una nueva glorieta con su nombre.


Imagen 3. Fotografía de la Ronda del Marrubial (años 50). En azul se resalta la fuente. Fuente: Archivo Municipal.



Imagen 4. Restos de la acometida de la fuente que sustituyó a la Fuensantilla desde el interior de la muralla. Foto cortesía de Manuel Estévez.



Imagen 5. Restos de la fuente que sustituyó a la Fuensantilla desde el exterior de la muralla. Foto cortesía de Manuel Estévez.


11 comentarios:

Paco Muñoz dijo...

Una primera lectura, que más que leer es devorar, para con una tranquilidad mayor después del primer ojeo, releer, comprobar y digerir adecuadamente el artículo que más que ello me parece -sin coba- una lección magistral.

Quiero entender que la Esperanza era la finca frente al Hospital Militar, una que tenía una reja y palmeras en su interior (Ahora son los pisos de Estrella Altair).

En la imagen 1 se sitúa lo que llamas mina Esperanza, y la pregunta es, ¿La fuente que yo conocí a la vera de la carretera, nada más que pasar el Hospital sería esa? Tal y como lo describes en el primer párrafo. Parece que la estoy viendo y haber bebido de ella cuando mi padre me llevaba en un silloncito pequeño en la barra de la bicicleta, al Puente de Pedroche, y luego circulaba por el filo del canal conmigo en la bici, y de ahí me viene el terror que le cogí al agua, porque pensaba que nos íbamos a caer al canal. Hasta el extremo de hacerme de secano.

El final del párrafo tercero, el inciso, lo puede utilizar posiblemente José Manuel, pues su problema puede ser parecido.

Es increíble la documentación y aportación a la pequeña historia de esta ciudad, como material de consulta, realizada desde una modestia exquisita, pero que no le resta en absoluto importancia, es más le da mucha más al trabajo realizado.


Es increíble la documentación y aportación a la pequeña historia de esta ciudad, como material de consulta, realizada desde una modestia exquisita, pero que no le resta en absoluto importancia, es más le da mucha más al trabajo realizado.

Muchas gracias por enseñarnos a los enamorados de Córdoba que somos muchos, un poquito más.

Eladio Osuna dijo...

Tanto por ser vecino de la zona como amante de la historia de nuestra ciudad, quiero testimoniarte agradecmiento por tus valiosas aportaciones.
Espero y deseo que sigas en esta línea.
Saludos

Laurentino dijo...

Sí Paco, prácticamente seguro al 100% que esa alcubilla que tan bien recuerdas es la de finca llamada Mina Esperanza. y si lo que estaba justo enfrente era la casa de las palmeras pues esa era la finca en cuestión. Según el mapa de 1872 se ve una especie de cuadrado que delimita la finca con este nombre, situando la finca a un lado y a otro de la Carretera de Almadén, y llegando por arriba hasta la calle Virgen de Linares que fue donde encontraron la atarjea (cuando dicen que la encontraron en el arrecife, o sea, en el camino elevado). Al norte de esta calle aparece otro cuadrado sin nombre, que posiblemente sea una ampliación de la finca, porque ese es el encabezado del mapa: "ampliación de la [Mina] Esperanza". He tenido que recortar este título para que saliese bien el mapa en la entrada, porque se comía la mitad del mismo. De todas formas te lo envío completo a tu cuenta personal para tu curiosidad.

Además, el propio López Amo indica que los vecinos de esa zona le pidieron al Ayuntamiento que pudiesen aprovecharse de estas aguas (que en principio eran privadas), y en la petición se queda López Amo, porque no supo el desenlace final. De ser positiva la respuesta, corroboraría que era una alcubilla con uso público, y también que la Fuensantilla estaba ya la pobre para pocos trotes y no era capaz de dar un adecuado servicio.

Y, sobre todo, muchísimas gracias a los dos, Paco y Eladio. Creo que la labor de cada uno es aportar aquello que crea pueda servir a la ciudad desde el puesto que sea.

Un abrazo.

Paco Muñoz dijo...

Muchas gracias a ti por hacernos conocer mejor esta ciudad. Pues si en el Hospital he estado entrando desde mi nacimiento, mi padre trabajaba ne esa empresa y la Seguridad Social era ella. Y no existían los pisos de los militares, ni la mitad de las construcciones que había por allí. La Mina era una finca de la afueras de la ciudad, rodeada de huertas y cuatro casas por la parte del marrubial y San Acisclo.
Que alegría lo bien que funciona la memoria si la ejercitas.

Puerta de Osario dijo...

Joer, joer, joer... vaya entradas que te estás marcando últimamente. Me la tengo que leer con más tranquilidad, pero es material de primera.

Me ha gustado tanto que te voy a dedicar la próxima, volviendo al tema de los arroyos y aguas, espero que te guste.

Laurentino dijo...

Saludos Puerta,

No veas con qué ilusión espero tu próxima entrada. Espero impaciente, a ver qué nos descubres...

Un abrazo.

José Manuel Ben-saprut dijo...

Vaya tres episodios sobre la Fuensantilla. Si señor, magníficos. Y esa pregunta que dejas en el aire sobre lo que habrán decidido los constructores de los pisos de la zona... Seguro que habrán hecho lo que más les conviene, económicamente hablando, por supuesto.

Mejor no pensarlo.

Enhorabuena.

Laurentino dijo...

Lo has dicho Ben, mejor es no pensarlo. Hacen lo que quieren y lo penoso es que se lo permiten.

Un saludo.

Puerta de Osario dijo...

Bueno, te iba a decir que echaras un vistazo a la última aportación en la Calleja sobre la fuente desconocida en la que trabajamos hace tiempo... pero probablemente ya estarás al día.

Laurentino dijo...

Saludos Puerta,

Sí, son del amigo Manolo Estévez que desinteresadamente me aportó varios datos para esta entrada, como su "mili" en el Cuartel de Automovilismo.

Él cree que la fuente-alcubilla de la foto es la que estaba enfrente de la calle San Acisclo (la de Mina Esperanza), y ha enseñado la foto a personas ya casi centenarias que vivieron por allí que parecen corroborar su opinión.

Pero yo estoy con Alberto EM en que tiene más trazas de ser la alcubilla-pilar de la Fuensantilla, porque en la fecha de lo foto (1863) aún no se había descubierto el venero de Mina Esperanza si hacemos caso a López Amo (1869). Sin embargo, es posible que la alcubilla estuviese antes de esa fecha, y que las obras que comenta López Amo de 1869 fuesen a posteriori para descubrir el origen de las aguas que llegaban hasta la alcubilla. Lo que no me cuadra entonces es que en la fuente se ven dos mujeres "populares", y cuando escribe López Amo, la Mina Esperanza y sus aguas eran de propiedas privada.

En fin, un lío.

Eladio Osuna dijo...

Insisto ¿tiene alguien documentación gráfica o escrita de la piscina de Felipe II? ¿De dónde procedría su agua?